Tras el funeral de Estado, la reina Isabel II es trasladada en procesión desde la abadía de Westminster al castillo de Windsor

Irán a pie hasta el arco de Wellington y luego se utilizará un vehículo para recorrer 35 kilómetros hasta el palacio, donde habrá una nueva procesión y otra ceremonia, esta vez en la capilla de San Jorge. Allí, el féretro descenderá hacia la cripta real